Como cada año, el 4 de febrero se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, una ocasión para concienciar sobre la importancia de la prevención, la detección precoz y un tratamiento personalizado para mejorar el pronóstico de esta enfermedad.
Se trata de una enfermedad con alta mortalidad, en gran parte debido a su diagnóstico tardío, pues muchos de estos tumores son detectados en etapas avanzadas. La demora en pedir consulta profesional alarga considerablemente el tiempo hasta que se recibe el tratamiento.
Las cifras de mortalidad por esta patología podrían reducirse si se detectara a tiempo, elevando notablemente la tasa de supervivencia. Es una enfermedad que afecta a hombres y mujeres mayores de 45 años, aunque principalmente a los hombres. Por eso es necesario que la población acuda una vez al año a revisión odontológica o siempre que se aprecie alguna anomalía en la cavidad oral, pues el dentista podrá diagnosticar cualquier lesión potencialmente maligna.
El tabaquismo, el consumo no moderado de alcohol y las infecciones virales como el virus del papiloma humano (VPH) son los principales factores de riesgo del cáncer oral. Al menos el 75% de los pacientes diagnosticados a partir de los 50 años han sido consumidores de tabaco. Cuando se combina el tabaco con el consumo excesivo de alcohol, el riesgo aumenta significativamente, ya que ambos actúan de forma sinérgica.
Además, existen otros factores de riesgo, como prótesis dentales mal ajustadas que causan heridas, la exposición excesiva y sin protección a la radiación ultravioleta o una mala alimentación.
Signos de alarma
Uno de los peligros reales de este cáncer es que, en sus primeras etapas, puede pasar desapercibido, por lo que conviene estar atentos a los siguientes signos:
- Una mancha de color blanco o rojo en la boca.
- Una pequeña úlcera dura, parecida a un afta común, que no se cura en unas dos semanas.
- Dolor o dificultad para tragar, hablar o masticar.
- Dolor de oído persistente en un solo lado.
No significa que estos signos sean siempre sinónimo de cáncer oral, pero es recomendable acudir a un dentista para salir de dudas.
El dentista y el tratamiento oncológico
Además de diagnosticar el cáncer oral, el dentista es un profesional clave antes, durante y después del tratamiento oncológico de otros tumores. Esto se debe a que la quimioterapia y la radioterapia pueden tener importantes efectos secundarios en la salud bucodental:
- Mucositis oral: inflamación y ulceración de las mucosas que puede causar dolor, dificultad para tragar y mayor riesgo de infecciones.
- Xerostomía (boca seca): la afectación de las glándulas salivales reduce la producción de saliva y aumenta el riesgo de caries.
- Infecciones orales: la menor producción de saliva y los cambios en la mucosa favorecen infecciones como la candidiasis oral.
- Sangrado: la quimioterapia puede afectar la coagulación, aumentando el sangrado de las encías.
Antes de comenzar el tratamiento oncológico es recomendable realizar una evaluación odontológica para abordar cualquier problema existente. Las visitas regulares al dentista durante y después del tratamiento son esenciales para controlar los efectos secundarios y mejorar la calidad de vida del paciente.
Es fundamental que los pacientes oncológicos se comuniquen con su equipo médico y su dentista para recibir orientación específica sobre cómo manejar los efectos secundarios bucodentales y garantizar una atención integral durante el tratamiento.